Este cuento narra la historia de un niño encontrado en el bosque por unos leñadores, quien crece bello pero cruel, despreciando a su madre sin saber quién es. Cuando la verdad sale a la luz, emprende un camino de redención que transforma su alma. Wilde, con su habitual maestría poética, construye una fábula sobre el orgullo, la compasión y la belleza interior. Aunque de apariencia infantil, el cuento contiene una profunda enseñanza moral, cercana a la tradición cristiana pero con un toque estilizado y universal.