Ambientada en un pequeño pueblo austríaco en el siglo XVI, esta novela inconclusa y póstuma de Twain presenta a tres adolescentes que conocen a un ser enigmático llamado Satanás, sobrino del ángel caído, quien tiene poderes sobrenaturales y una visión amarga de la humanidad. A través de sus acciones y reflexiones, Satanás confronta a los personajes —y al lector— con cuestiones profundas sobre la moral, el sufrimiento, la libertad y la insignificancia de la vida humana. Twain utiliza esta figura para desplegar una crítica feroz a la religión, el dogma y las convenciones sociales, alejándose del tono humorístico habitual de su obra. El texto, editado tras su muerte con diversas versiones, revela la evolución de Twain hacia un escepticismo más oscuro y filosófico.