No escribí estos versos para que fueran bellos. Los escribí porque tenía que escupirlos o ahogarme con ellos.
Siete territorios del alma explorados desde las entrañas: el laboratorio donde el dolor fermenta en palabras, la habitación de versos inconclusos que palpitan con vida propia, la arqueología de silencios fosilizados en el pecho.
Estos sonetos nacieron en madrugadas de insomnio, en cuadernos manchados de café y lágrimas secas. Cada verso es una coordenada exacta de pánico, cada rima el pulso irregular de quien escribe con los cables pelados del alma.
Escribo porque la escritura me salvó cuando todo lo demás falló, y porque soy un cobarde que se enfrenta a su cobardía escribiendo. No soy héroe, ni santo; soy un narcisista jugando a ser víctima que prefiere la niebla química antes que afrontar lo que realmente es.
Mi formación literaria es autodidacta, nacida de heridas convertidas en versos y de silencios transformados en páginas. He aprendido a escribir como quien aprende a respirar después de casi ahogarse: por pura necesidad vital.View all by Marco LetrasSinSenias