6La aventura de la madurez ofrece la posibilidad de un «segundo tomo»
31¿Se cayó la estantería?
7Algunos obstáculos que dificultan transitar con satisfacción el «segundo tomo»
32Las estrategias circulares son un eterno retorno
8Capítulo 2. Sobreadaptación y aventura: un conflicto a resolver
33Las estrategias colaterales y sus nuevas posibilidades
9Descorriendo velos
34¿Horizontes a definir?
10Sobreadaptación como destino
35¿Y de la aventura… qué?
11Origen, objetivo y costos de las diversas adaptaciones
36Capítulo 5. Una aventura «top»: la propia compañía
12Cuando se hace de la necesidad virtud
37Compañías y soledades del vivir en la juventud y en la madurez
13La sobreadaptación naturalizada: «El silencio es salud»
38Una sorpresa que se las trae
14La sobreadaptación construye vacíos y esos vacíos instalan soledades
39«No voy sola… voy conmigo»
15La sobreadaptación acumula «facturas» que alimentan hartazgos
40Los cambios inevitables son desafíos impostergables
16De cara al sol
41«Ahora que puedo… quiero otra cosa»
17Capítulo 3. La aventura de «pasar la posta»
42¿Solita o acompañada?
18Un final de escena
43En pos de la propia compañía: un peregrinaje hacia proyectos personales
19Pasar la posta
44Recursos viables para que la soledad existencial no entorpezca el disfrute de vivir: los proyectos personales
20El «otro» corte del cordón umbilical
45Nuevas posibilidades para resignificar los proyectos del pasado
21Posesiones supuestamente «inalienables»
46La incertidumbre y la inmediatez de los proyectos personales son nuestros aliados
22Revisar el contrato juvenil
47A manera de cierre
23Barajar y dar de nuevo
48A modo de epílogo
24Capítulo 4. Una aventura de novela
49Sobre la autora
25«Me quedé sola con mi marido»