
La nube del no-saber
y el libro de la orientación particularBy AnónimoLength6h 40m
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La nube del no-saber y el Libro de la orientación particular, escritas en el s. XIV, se han convertido en auténticos clásicos de la literatura espiritual. Se trata de dos obras que se complementan mutuamente y que proporcionan al lector que se sumerge en su lectura una experiencia auténticamente contemplativa. Ambos escritos, de gran belleza en su estilo y en su mensaje, son dos tratados eminentemente prácticos orientados a favorecer la oración contemplativa que va más allá de la idea y de la imagen. De su autor, anónimo, se sabe que es un místico inglés, teólogo y director de almas, situado en plena corriente de la tradición espiritual de Occidente. Un escritor de gran fuerza y notable talento literario que compuso cuatro tratados originales y tres traducciones.
Audiobook details
GenreSpirituality and Religion
Length6 hrs 40 mins
Narrated byListen with 1,000+ voices
FormateBook with Audio
Publish dateOct 29, 2013
LanguageSpanish
Table of contents
1La nube del no-saber
2Presentación a la edición española
3Introducción a la edición inglesa
4La nube del no-saber
5Prólogo
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6Introducción
7De los cuatro grados de la vida cristiana; del desarrollo de la vocación de aquel para quien he escrito este libro
8Breve exhortación a la humildad y a la actividad contemplativa
9Cómo se ha de hacer la contemplación; de su excelencia sobre las demás actividades
10De la simplicidad de la contemplación; que no se ha de adquirir por el conocimiento o la imaginación
11Que durante la oración contemplativa todas las cosas creadas y sus obras han de ser sepultadas bajo la nube del olvido
12Breve explicación de la contemplación en la forma de un diálogo
13Cómo se ha de conducir una persona durante la oración respecto a los pensamientos, especialmente respecto a los que nacen de la curiosidad e inteligencia natural
14Una buena exposición de ciertas dudas que pueden suscitarse respecto a la contemplación; que la curiosidad del hombre, su saber y su natural inteligencia han de abandonarse en este trabajo; de la distinción entre los grados y las partes de la vida activa y contemplativa
15Que los pensamientos más sublimes son más obstáculo que ayuda durante el tiempo de la oración contemplativa
16De la manera que tiene el hombre de conocer cuándo sus pensamientos son pecaminosos; de la diferencia entre pecados mortales y veniales
17Que el hombre ha de valorar con precisión sus pensamientos e inclinaciones y evitar una actitud de descuido con respecto al pecado venial
18Que en la contemplación queda destruido el pecado y se fomenta toda clase de bien
19De la naturaleza de la humildad; cuándo es perfecta y cuándo es imperfecta
20Que en esta vida la humildad imperfecta ha de preceder a la perfecta
21Una prueba de que los que piensan que el motivo más perfecto de la humildad es la comprensión de la bajeza del hombre están en un error
22Que un pecador verdaderamente convertido y llamado a la contemplación llega a la perfección del modo más rápido a través de la contemplación; que este es el camino más seguro para obtener de Dios el perdón del pecado
23Que un verdadero contemplativo no ha de mezclarse en la vida activa ni preocuparse de lo que está a su alrededor, ni siquiera defenderse contra los que le critican
24Cómo hasta el presente las personas activas critican a las contemplativas por ignorancia, lo mismo que Marta criticó a María
25Breve defensa del autor en que enseña que los contemplativos han de excusar a las personas activas que se quejan de ellos
26Que de un modo espiritual Dios todopoderoso defenderá a todos los que por su amor no abandonen su contemplación para defenderse a sí mismos
27Una verdadera explicación del pasaje evangélico: «María ha elegido la mejor parte»
28Del maravilloso amor que Cristo tuvo por María Magdalena, que representa a todos los pecadores verdaderamente arrepentidos y llamados a la contemplación
29Que en el camino espiritual Dios contestará por y cuidará de todos aquellos que no abandonan su contemplación para responder por y cuidarse de sí mismos
30Qué sea la caridad en sí misma; y cómo se contiene sutil y perfectamente en el amor contemplativo
31Que durante el tiempo de la oración contemplativa, el perfecto contemplativo no centra su atención en ninguna persona en particular
32Que sin una gracia especial o una prolongada fidelidad a la gracia ordinaria, la oración contemplativa es muy difícil; que esta obra es sólo posible con la gracia, que es la obra de Dios
33Quién ha de comprometerse en la obra de la contemplación
34Que el hombre no debe atreverse a iniciar la contemplación hasta haber purificado su conciencia de todo pecado particular según la ley de la Iglesia
35Que el hombre ha de perseverar pacientemente en la obra de contemplación, soportando alegremente sus sufrimientos y sin juzgar a nadie
36Quién tiene el derecho de juzgar y censurar las faltas de los demás
37Cómo han de conducirse los principiantes en la contemplación con respecto a sus pensamientos e inclinaciones al pecado
38De dos recursos espirituales que pueden aprovechar a los principiantes en la contemplación
39Que la persona se purifica de sus pecados particulares y de sus consecuencias por medio de la contemplación; sin embargo, nunca llega a la seguridad perfecta en esta vida
40Que Dios da el don de la contemplación libremente y sin recurrir a métodos; los métodos solos nunca pueden suscitarla
41De la «lectura», el «pensamiento» y la «oración», tres hábitos que ha de desarrollar el principiante en la contemplación
42Del modo de meditar propio de los contemplativos
43De la oración personal propia de los contemplativos
44Cómo y por qué una breve oración penetra los cielos
45Cómo ora el contemplativo avanzado; qué es la oración; y qué palabras son las más adecuadas a la naturaleza de la oración contemplativa
46Que durante la contemplación la persona da de lado toda meditación sobre la naturaleza de la virtud y del vicio
47Que en todo, excepto en la contemplación, la persona ha de ser moderada
48Que no teniendo moderación en la contemplación, el hombre puede llegar a la perfecta moderación en todo lo demás
49Que el hombre ha de perder la conciencia radical de concentración en su propio ser, si es que quiere llegar a las altas cimas de la contemplación en esta vida
50Cómo se ha de disponer la persona a fin de destruir la conciencia elemental de concentración en su propio ser