Escrita durante su encierro en la Bastilla, esta extensa novela epistolar alterna dos mundos: la Francia libertina y corrupta del siglo XVIII y una utopía filosófica en África. A través de las cartas de Aline, una joven virtuosa perseguida por su padre tiránico, Sade despliega una crítica radical a las instituciones sociales, el matrimonio, la religión y el absolutismo, mientras imagina una sociedad ideal donde reina la razón y la libertad sexual. Es quizás su obra más filosófica, donde combina erotismo, política y utopía con profundidad sorprendente.