La guerra invisible estalla de forma oficial. El despertar de los dones activa el mapa espejo de Malakor, el Alquimista traidor, desatando un plano de asedio activo en la superficie. El fragmento de la conciencia de Malakor infecta los nodos energéticos del pueblo: la central hidroeléctrica del norte y el depósito de agua de la antigua fundición.
Mientras Lora actúa como el eje estratégico en la superficie para engañar a su padre Eliot y mantener la normalidad familiar, los cuatro muchachos descienden a la catedral subterránea. Bajo la tutela del Archimago Valerius y los Maestros del Exilio, aprenden la matemática del espíritu para compactar la materia. En un contrarreloj absoluto, los guardianes unifican sus fuerzas para purificar las forjas y los crisoles del traidor. Al ganar la batalla, Valerius les entrega el Libro de los Ciclos con una seria advertencia: el enemigo regresará en el solsticio de invierno.