Dorian Gray, un joven de extraordinaria belleza, desea que su retrato envejezca en su lugar mientras él permanece eternamente joven. A medida que se entrega a una vida de placeres y excesos, su imagen oculta en el cuadro refleja su corrupción interior. Wilde explora la relación entre estética y moralidad, el narcisismo y la decadencia en una novela elegante, provocadora y profundamente crítica.