En un remoto pueblo de Nueva Inglaterra, una familia degenerada da a luz a un ser monstruoso vinculado a fuerzas cósmicas ancestrales. Lovecraft desarrolla aquí uno de sus relatos más icónicos del mito de Cthulhu, combinando folclore rural, ocultismo y horror sobrenatural. La atmósfera opresiva y la revelación gradual del horror no solo amenazan a los personajes, sino a la propia concepción humana de la realidad. El horror de Dunwich representa magistralmente el terror lovecraftiano: lo desconocido, lo incomprensible y el pavor ante la insignificancia del ser humano en el universo.