Crónica del Cementerio es un opus de horror existencial que guía al lector por un descenso progresivo a los órganos vivos de un camposanto que no es lugar, sino entidad. Narrado en primera persona por un cronista condenado a registrar lo innombrable, el libro se despliega como un viaje sepulcral por claustros, conventos, refectorios y templos donde la muerte no es final, sino proceso perpetuo de corrupción y memoria.
El libro no ofrece consuelo ni salida. Cada capítulo es un descenso más hondo en la disolución de la carne, de la memoria y de la identidad, hasta revelar que el Cementerio no es un lugar físico, sino herencia inexorable: un organismo eterno que habita en todo lector que osa adentrarse en sus páginas.