6Libro primero: La noche menos oscura que el hombre
66XII – Ursus el poeta entrena a Ursus el filósofo
7I. El extremo sur de Portland
67Libro tercero – Comienzo de la grieta
8II. Aislamiento
68I – La posada de Tadcaster
9III. Soledad
69II – Elocuencia al aire libre
10IV. Preguntas
70III – Donde reaparece el transeúnte
11V. El árbol de la invención humana
71IV – Los contrarios se unen en el odio
12VI. Batalla entre la muerte y la noche
72V – El Wapentake
13VII. El extremo norte de Portland
73VI – El ratón interrogado por los gatos
14Libro Segundo – La urca en el mar
74VII – ¿Qué motivos puede tener un cuatrillizo para venir a mezclarse con la gente rica?
15I. Las leyes que están fuera del hombre
75VIII – Síntomas de intoxicación
16II. Las siluetas del comienzo fijadas
76IX – Abyssus abyssum vocat
17III. Los hombres inquietos en el mar inquieto
77Libro Cuarto – La mazmorra penal
18IV. Aparece una nube diferente a las demás
78I – La tentación de San Gwynplaine
19V. Hardquanonne
79II – De lo agradable a lo severo
20VI. Se creen ayudados
80III – Lex, Rex, Fex
21VII. Horror sagrado
81IV – Ursus espía a la policía
22VIII. Nix y nox
82V – Lugar inadecuado
23IX. Cuidado confiado al mar furioso
83VI – ¿Qué magistraturas existían bajo las pelucas de antaño?
24X. La gran salvaje es la tormenta
84VII – Vibraciones
25XI. Las gorras
85VIII – Gemidos
26XII. Cuerpo a cuerpo con el escollo
86Libro quinto: El mar y el destino se agitan bajo el mismo aliento
27XIII. Cara a cara con la noche
87I – La solidez de las cosas frágiles
28XIV. Ortach
88II – Lo que vaga no se equivoca
29XV. Portentosum mare
89III – Ningún hombre pasaría repentinamente de Siberia al Senegal sin perder el conocimiento (Humboldt).
30XVI. La repentina dulzura del enigma
90IV – Fascinación
31XVII. El último recurso
91V – Creemos recordar, olvidamos
32XVIII. El recurso supremo
92Libro Sexto – Aspectos diversos de Ursus
33Libro tercero: El niño en la sombra
93I – Lo que dice el misántropo
34I. Chess Hill
94II – Qué hace
35II. Efecto nieve
95III – Complicaciones
36III. Todo camino doloroso se complica con una carga
96IV – Moenibus surdis campana muta
37IV. Aure forma del desierto
97V – La razón de Estado funciona tanto en lo pequeño como en lo grande
38V. La misantropía hace de las suyas
98Libro Séptimo – La Titana
39VI. El despertar
99I – Despertar
40Segunda parte – Por orden del rey
100II – Similitud entre un palacio y un bosque
41Libro Primero – Eterna presencia del pasado, los hombres reflejan al hombre
101III – Eva
42I – Lord Clancharlie
102IV – Satanás
43II – Lord David Dirry-Moir
103V – Nos reconocemos, pero no nos conocemos
44III – La duquesa Josiane
104Libro Octavo – El Capitolio y sus alrededores
45IV – Magister Elegantiarum
105I – Disección de las cosas respetables
46V – La reina Ana
106II – Imparcialidad
47VI – Barkilphedro
107III – La sala antigua
48VII – Barkilphedro Perce
108IV – La vieja habitación
49VIII – Inferi
109V – Charlas altivas
50IX – Odiar es tan fuerte como amar
110VI – La alta y la baja
51X – Resplandores que se verían si el hombre fuera transparente
111VII – Las tormentas de hombres peores que las tormentas del mar
52XI – Barkilphedro al acecho
112VIII – Sería buen hermano si no fuera buen hijo
53XII – Escocia, Irlanda e Inglaterra
113Libro Noveno – En ruinas
54Libro Segundo – Gwinplaine y Dea
114I – Es a través del exceso de grandeza como se llega al exceso de miseria
55I – Donde se ve el rostro de aquel de quien solo se han visto sus acciones
115II – Residuo
56II – Dea
116Conclusión: El mar y la noche
57III – «Oculos non habet et videt»
117I – El perro guardián puede ser un ángel de la guarda
58IV – Los amantes perfectos
118II – Barkilphedro apuntó al águila y dio en la paloma
59V – El azul en la oscuridad
119III – El paraíso recuperado aquí en la tierra
60VI – Ursus, maestro, y Ursus, tutor
120IV – No, ahí arriba