Bruno Otal creció oyendo a su abuela explicar por qué, en algunos pueblos, nadie sale de casa ciertas noches. Nunca le contó el final. Desde entonces escribe sobre casas cerradas durante generaciones, fiestas que nadie de fuera entiende y todo lo que los pueblos prefieren no decirse en voz alta. Vive cerca de la montaña. No siempre le parece buena idea.