Cuando Emma nota que la ropa interior de su marido ha cambiado misteriosamente después de correr por la mañana, lo descarta como paranoia. Pero las pequeñas inconsistencias se multiplican: ropa desaparecida, mensajes sospechosos, una mejor amiga que se apresura a manipular sus preocupaciones.
Entonces encuentra su ropa interior en el apartamento de su mejor amiga.
Lo que Emma descubre no es solo una aventura, sino una elaborada estafa que lleva tres años en marcha. Pero Marcus y Vanessa cometieron un error fatal: eligieron a la víctima equivocada.
Porque Emma ha estado jugando un juego más largo. Y ha estado esperando este momento desde antes de conocerse.