Esta breve y picaresca entremés narra cómo un estudiante pobre y astuto se aprovecha de la credulidad de un sacristán y su esposa, a quienes hace creer que posee poderes mágicos aprendidos en la mítica Cueva de Salamanca. Cervantes, con su característico humor crítico, parodia las supersticiones populares y la ingenuidad humana. A través de un juego teatral simple pero eficaz, ridiculiza tanto a los que creen en lo sobrenatural como a quienes lo fingen para obtener beneficios.