En el aislamiento de la pandemia de 2020, un hombre argentino de 32 años, soltero y ávido de conexiones eróticas en línea, conoce a una chica otaku de 25 años, tímida y con curvas generosas. Lo que comienza como un juego inocente de chats y penitencias evoluciona hacia sesiones intensas de sexting y videollamadas donde ambos se entregan a la masturbación mutua, explorando fantasías prohibidas inspiradas en hentai y fanfics, culminando en orgasmos compartidos que borran las fronteras entre lo virtual y lo real.