En este relato breve, un viajero herido se refugia en un castillo y queda fascinado por un retrato de una mujer cuya historia descubre poco a poco. La pintura, ejecutada por un artista obsesionado, revela una verdad macabra: su perfección se logró a costa de la vida de la modelo. Poe aborda aquí la tensión entre arte y vida, el sacrificio en nombre de la belleza y la locura creativa.