Una historia de reconciliación imperfecta en la Colombia de hoy
Esteban Ibáñez hereda un lote de su madre en Monteluce, el sector élite de Cajibó. Cuando decide vendérselo a Camilo Barreto, un constructor proveniente de La Pedriza —el barrio popular al otro lado del río—, reactiva una división de cincuenta años.
Dos mujeres que tendieron el primer puente:
Helena, madre de Esteban, fue una educadora progresista que en los años setenta dio clases de alfabetización a mujeres de La Pedriza, desafiando a su familia. Rosa, madre de la esposa de Camilo, fue su mejor alumna. Juntas construyeron un puente cuando nadie más lo hacía.
Dos hombres que cargan silencios:
Esteban fue guerrillero en los ochenta. Presenció violencia, desertó, nunca testimonió en la JEP. Camilo sirvió en la Armada destruyendo casas de civiles en operaciones antidroga. Tampoco habló ante la Comisión de la Verdad. Ambos intentan ahora su propia forma de reparación: construir algo juntos.
Novelist · Port Townsend, WA · Power & Resistance; Knowledge & discovery; Family, place & belonging; YA adventures through time travelView all by Ricardo Gomez