Una familia estadounidense se muda a un antiguo castillo inglés, donde habita un fantasma decidido a asustarlos… sin éxito. Esta deliciosa historia mezcla lo sobrenatural con el humor, subvirtiendo las típicas historias de fantasmas con ingenio y sátira social. Wilde contrapone el racionalismo americano al sentimentalismo británico con su característico estilo brillante.