Este romance legendario recrea la figura del juez incorruptible que, para resolver un crimen, convoca como testigo al propio muerto. Ambientado en la Sevilla medieval, el poema mezcla elementos sobrenaturales, justicia divina y moral cristiana, con un estilo narrativo ágil y tradicional. Zorrilla combina tono popular con lirismo romántico, en una de sus obras más conocidas fuera del Don Juan Tenorio. La historia encarna el ideal de la justicia verdadera que trasciende la lógica humana.