En la noche más nevada del invierno, los huéspedes de Holloway Manor quedan atrapados en la casa por una tormenta. A la mañana siguiente, su anfitrión —un coleccionista obsesivo de relojes— aparece muerto en su estudio cerrado por dentro. Sólo la antigua traductora Honoria Aldine parece capaz de oír, en el tictac discordante de la sala, la única verdad posible.