Publicada de forma póstuma, esta novela epistolar del Marqués de Sade mezcla historia, erotismo y crítica política. Ambientada en la corte francesa del siglo XV, presenta a Isabel de Baviera como una figura corrupta, lujuriosa y manipuladora, envuelta en intrigas palaciegas, traiciones y placeres desenfrenados. Sade convierte a la reina en símbolo del poder degenerado, y utiliza la narrativa para desplegar su visión cínica de la moral y el poder. Como en otras de sus obras, cuestiona los valores tradicionales y expone el libertinaje como espejo de la hipocresía institucional.