Length8h 34m
About this audiobook
Mara deja atrás un gran amor para perseguir sus sueños en el extranjero. En su viaje, encuentra amigos que la sostienen y, sin esperarlo, al amor de su vida. Decide detener sus viajes para estar con él, pero el destino tiene otros planes. Aunque su historia no tiene un final convencional, su amor mágicamente queda inmortalizado.
Audiobook details
GenreSelf-Help
Length8 hrs 34 mins
Narrated byListen with 1,000+ voices
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Publish dateMar 13, 2025
LanguageSpanish
Table of contents
1En su camino, encontró más que un simple trabajo. Las personas que se cruzaron en su vida se convirtieron en un refugio, en una familia improvisada que la sostuvo en los momentos más oscuros y celebró sus triunfos como propios. Entre ellos, conoció a ...
98Me acerqué hacia el mueble, dejé el móvil sobre la pequeña mesa y me senté en el sofá
2Así, Mara encontró su lugar: no en un país ni en un trabajo, sino en el recuerdo de un amor que nunca dejó de ser.
99Lo empujé.
3A "Javi", mi persona efecto mariposa.
100Me alejé y lo miré, sus ojitos estaban húmedos, brillantes, y le sonreí.
4Se fue.
101Y exhalé.
5Nombre: David Guerrero, sin guerra, ni batalla, ni nadie por quién luchar. Se le vio la última vez tomado de mi mano pidiéndome que nunca dude que yo era el amor de su vida.
102Respiré profundo y sonriendo me volví a hundir en el mundo de los sueños.
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6En pleno siglo XX ¿quién te pide permiso para ello?
103—¡Pues, ven ya!
7—Lo sé, —sonrió David—, nadie dijo que sería fácil.
104—Sí —le respondí suavemente, y giré para verlo a los ojos. —Creo que me van a ascender.
8Cuando nuestros amigos se dieron cuenta que habían perdido la apuesta, cuando nos vieron sonriendo de un lugar a otro, con nuestros dedos super entrelazados, se acercaron nuevamente incrédulos, pero esta vez hacia mí.
105—Tranquila. —Me dijo, y me guiñó un ojo. Yo le respondí con una sonrisa.
9Días después, una noche que estábamos acostados viendo un programa de televisión, le conté a David la conversación que tuve con Laura.
106—Él es el señor Nicholas Pretti, gerente de la sede que tenemos en Milán, y él es Damian Kitten, uno de los inversionistas de la organización. Ambos están interesados en ti.
10—¿Mía?
107La segunda llamada se cortó. ¿Dónde se había podido meter?
11Hasta que, en algún momento, ya no pasó.
108—Sí, vamos por él.
12—Yo sé que no somos los mejores novios —,dijo él, y levantó mi barbilla para poder mirarlo—, yo sé que somos muy diferentes, yo sé que nada nos ha ido bien por más de un día consecutivo, yo sé que hemos llorado mucho este año, pero también sé que nos ...
109—Sentémonos un momento, ¿vale?
13—Ojalá fuera tan fácil olvidar las cosas, retroceder el tiempo y decirte «feliz día, mi amor bonito.» Pero yo no...
110Me abrazó.
14No importaba quién iniciaba la conversación. Siempre terminaba igual.
111—Vamos —respondió él ingresando al edificio.
15Había quedado una marca sucia por el pegamento. Tomé una esponja con jabón de lavar y empecé a frotarlo mientras mis lágrimas corrían por mi rostro.
112—¡No! —Le dije con voz muy alta. —No, por favor.
16—Es solo una chica del trabajo. No quiero dejarte.
113Su pecho se hinchaba y desinflaba de manera simultánea, sus fosas nasales aleteaban muy rápido. Tenía la mirada perdida, necesitaba intervenir y así lo hice.
17—No, no hablé con ella, no tengo por qué, si quiero conversar con alguien sería contigo. Mi novio eres tú, el que prefirió besar a otra persona sin terminar primero conmigo fuiste tú.
114—Perdón —dije, respirando muy profundo para calmarme.
18Ese último año lo he suprimido. ¿Para qué recordarlo?
115Llegando, se adelantó un paso y estiró su brazo para abrirme la puerta, yo le sonreí en agradecimiento y él me dio una sonrisa de vuelta.
19Recibido.
116Él acercó su rostro tanto al mío que pude sentir su respiración.
20Y me fui.
117—¡Vas a viajar! —dijo, al fin.
21—Hace unos seis meses, aproximadamente, que empecé a trabajar en la empresa, —respondí mientras le daba un sorbo al vaso de vodka que tenía en la mano.
118—Te he dicho que mis horas nocturnas valen más, advertida estabas.
22—Una ¿película? —reí avergonzada por no tener un grupo de amigos con quien salir.
119Más tarde nos fuimos a un bosque a las afueras de la ciudad, y acostados sobre el césped, nos quedamos abrazados viendo el atardecer, sin la necesidad de intercambiar palabras, nuestro silencio nos hacía sentir tan cómodos.
23Llegué a una carpeta «Bonito». La abrí y había muchas fotos de David. Hace mucho no se me había venido a la mente.
120Tome fuerzas para actuar normal
24Luego de que se acabara el vino, ya sin zapatos, sentados sobre el sofá, empezamos a conversar sobre los super héroes que nos gustaban, sobre por qué prefiero a Batman por sobre Superman, y ambos coincidimos en los motivos por el cual el joven hombre ...
121—¿Un amigo como yo? Entonces sí interrumpí.
25Miré a mi alrededor y solo se me dio por sonreír.
122—Divirtámonos estos días. Te prepararé la mejor despedida.
26Yo me quedé boquiabierta, no entendía por qué hacía eso. Luego me miró y levantó una ceja como invitándome a acompañarlo, yo me negué con la cabeza.
123—Eres un chiquillo, Dani, ¡un chiquillo! —le grité. Y cerré la puerta de golpe.
27— ¿A que se siente bien?
124—¿Qué pasa? —le pregunté.
28—Sí... —respondí casi en un susurro.
125Me encantaba que siempre se esforzara por hacerme sentir bien. Era un detalle que no pasaba desapercibido, sobre todo porque era algo tan simple pero tan significativo. Enseguida me dirigí a la habitación para cambiarme, quitándome la ropa que había t...
29Nos dormimos así hasta el día siguiente.
126—Eres la primera, —dijo suavemente; yo solo sonreí, un poco incrédula.— Sabes que nunca te he mentido y no tendría ningún motivo para empezar hacerlo ahora. —Agregó, mientras apagaba la luz.
30Cansados, felices, sonrisas y buen vino.
127Y aunque intenté mantener la compostura, mi voz había temblado.
31Nos encontramos en el cruce de dos avenidas, cerca del centro comercial. Yo estaba comiendo un par de caramelos mentolados mientras esperaba que él llegara. Con frío. Luego de un cuarto de hora apareció él, con paso acelerado mirando su reloj. Camisa ...
128Ya en la comodidad de mi nuevo hogar, tomé mi móvil y envié un mensaje.
32Empezamos a comer pizza y continuó hablándome de lo mucho que se había divertido y me alegró verlo así, así que no tuve el valor de interrumpirlo. Además, yo solo había salido al cine, y el resto del tiempo estuve envuelta en una cobija sobre mi sofá.
129No fue como lo de David, pero sentía que a mi pecho le dolía casi igual.
33No siempre. Te espero.
130Le había escrito todas las noches. Mensajes largos, cortos, a veces solo un “Te extraño”, otras llenos de detalles de mi día. Él siempre respondía con entusiasmo, pero a medida que las semanas pasaban, algo en mí comenzó a cambiar. Sabía que no podíam...
34Café caliente, pan recién horneado, queso, mantequilla.
131Jesús también estaba en ese taller. Era un hombre peculiar, con un aire que no pasaba desapercibido. Desde el primer día había mostrado un interés especial en mí. Recuerdo cómo, después de una sesión sobre literatura contemporánea, se acercó con una s...
35—Escúchame. —Le dije, incorporándome a mi lugar— Yo sé que te pasa algo con alguien, y sé que no me lo has contado por motivos que tendrás y que seguramente son muy válidos. —Él sonrió y yo continué— Si te sientes...
132—Sí, pero de qué se trata, me refiero si es textil, alimenticio. Es que realmente han pasado varios meses y siento que aún…
36—Dejaremos de vernos, sí, pero siempre seré tu amiga. Te quiero mucho, y yo no quiero a cualquiera.
133—Shhh —volvió a hacer lo mismo, sonriendo un poco porque sabía lo mucho que me molestaba eso—. Mara, Mara, Mara, no te agobies. Disfruta de lo que te puedo dar de momento. Sé que es solo una parte de mí. Pero te prometo que estoy esforzándome para que...
37—Chau.
134El trabajo también había sido una constante fuente de satisfacción. Los dos primeros proyectos habían salido uno tras otro con resultados impresionantes. Mi nuevo cargo me había desafiado de formas que no imaginé, pero también me había permitido crece...
38Estaba sentada sobre el sofá, envuelta con la misma cobija. Mi mirada se quedó pegada en la taza de café vacía que estaba al frente mío.
135—Yo andaría con precaución. Ya sé que no se desaparece tan seguido como antes. Pero Jesús está metido en la mafia china o es un extraterrestre, porque si no, ¿por qué mantendría tan oculto ese “negocio familiar” del que tanto habla?
39Me hizo fuerte, resistí a muchos días malos solo para verlo, y ahora me estaba hundiendo en la cama porque sabía que no lo vería en un muy largo tiempo, no podríamos, si nos volviéramos a ver nos atraeríamos como polos opuestos, como imán a metal, y e...
136—Estas son para ti, y estas…
40Recibido. (2)
137—Han logrado que me olvide que soy un adulto. —Dijo uno de los supervisores de área, con un bello brillo en los ojos
41Y lo lancé al viento, como si en un bostezo al aire pudiera llegar a sentirlo.
138Después del almuerzo, el personal del hotel nos invitó a explorar las instalaciones. Había una pequeña sala de cine donde proyectaban películas clásicas, una cata de vinos programada en el bar y una pequeña pero encantadora biblioteca. Era evidente qu...
42Él suspiró. Yo giré a verlo, le di un beso en la mejilla y le dije:
139Mis labios apenas pudieron formar una palabra cuando finalmente entendí lo que veía. Era él. David. No podía creerlo. Ahí estaba, después de tantos años, el hombre que había sido mi gran amor en guerra.
43—Lo sé. —Dijo mientras se sentaba— No te pido que te enamores de mí, ¿sabes? Sé que tienes cosas importantes, pero no me puedes prohibir ilusionarme contigo. Me encanta lo que siento. Me encanta tenerte conmigo, que seas mi amiga, mi chica. Me encanta...
140—Créeme, yo tampoco. Después de lo que pasó, yo pensé que el destino se había encargado de separarnos para siempre —respondió, apoyando un codo en la mesa y mirándome con intensidad.
44Éramos unos dioses en la pista de baile, una pista que en realidad era un pequeño pasillo reducido del bar. Había un jovencito, de sonrisa risueña, pestañas espectaculares y ojitos pequeños. Lo miré y le moví mi cabeza en señal de “Ven, bailemos” Él s...
141—Eso no puede ser cierto. Han pasado muchos años, David.
45Al salir del bar oí un grito de celebración por parte de mis compañeros.
142—Ha sido increíble verte, Mara. De verdad espero que podamos hablar de nuevo pronto.
46—Porque podemos ir a una de esas tiendas que están veinticuatro horas abiertas y comer algo, o quizás quieras un zumo o refresco.
143Era veintiocho.
47Tomó uno de envoltura morada que estaba en el mostrador y luego pagó por todo. Nos dirigimos al coche, subimos, nos colocamos los cinturones y volvimos a la pista.
144Había llegado el segundo día de la jornada de integración en Florencia. Aunque el programa estaba lleno de actividades, no podía dejar de pensar en el encuentro del día anterior. Vi como iba amaneciendo poco a poco, no pude dormir casi nada, pero no p...
48—Pasa, —dijo, sosteniendo su puerta para que esta no se cerrara. Prendió las luces e hizo una señal con su mano, como invitándome a sentarme en el sofá que estaba ahí y luego ingresó a su cocina.
145Claro, suena bien. ¿Dónde te encuentro?
49—¿Eres editora? Eso es genial
146Mi corazón se aceleró. Tomé un sorbo de vino para ganar tiempo antes de gritarle: ¡Yo también, David!.
50—Sí, así que si mañana no respondo el móvil vendrán a lincharte.
147A medida que avanzaba el almuerzo, la conversación volvió a temas más ligeros, y poco a poco recuperé mi calma. David tenía una habilidad especial para hacerme reír, y pronto nos encontrábamos recordando anécdotas de nuestra relación pasada, riendo co...
51Luego empezamos a conversar sobre sus amigos y las bromas que le hacían en la escuela. También me contó sobre sus compañeros de trabajo, de los cuales solo dos se han convertido en sus verdaderos amigos. Las anécdotas que han vivido juntos, los viajes...
148El resto del día transcurrió con normalidad. Participé en más actividades con mi equipo y compartí con mis compañeros, pero mi mente seguía volviendo a David. Durante una pausa, subí a mi habitación, encendí el portátil y le envié un mensaje a Davy y ...
52Nos empezamos a besar desesperadamente. Sus labios estaban húmedos, ardientes, sus mejillas se notaban sonrojadas. Me besó el cuello, mordió el lóbulo de mi oreja, me sentía emocionada. Tomó mis hombros entre sus manos y me llevó hacia atrás, con mi e...
149Asentí, aunque una parte de mí aún sentía un leve resentimiento por cómo había terminado todo. Sin embargo, no podía negar que estar con él me hacía sentir algo que no había experimentado en mucho tiempo. Quizás tenía razón, nos faltaba crecer, quizás...
53Yo seguía acostada sobre su sofá, con la respiración un poco alterada mientras oía el agua cayendo. Cuando esta dejó de sonar me senté y empecé a buscar mi ropa interior. La tomé entre mis manos y Dani salió del baño.
150—No arruinemos la noche. Perdón, no dejes que yo arruine la noche con esto. Por favor olvídalo ¿sí?
54Yo lo miré, dejé mi ropa doblada sobre la silla donde también estaba mi saco. Me dirigí al sofá, ahora cama, y me arropé. Dani sonrió, fue a por unas almohadas y luego se acostó a mi lado.
151Sí.
55—Bebe, aunque sea esto, es bueno.
152—Prométeme que nos volveremos a ver, Mara.
56Le entregué mi móvil.
153¿Vamos por ti y te damos lo que te dejó Jesús?
57Era miércoles, y claro que me apetecía verlo, pero era miércoles. Los adultos tenemos responsabilidades.
154Eran cerca de las diecinueve horas cuando me metía a la cama. Me sentía agotada. Fue muy relajante el haber compartido esos días con mis compañeros de trabajo, sin embargo las conversaciones con David, que en su momento fueron amenas, ahora no querían...
58Volví a leer su último mensaje un par de veces más. Luego, sin comprender su respuesta, decidí leer toda su conversación. ¿Perfecto qué?
155Davy se reía mientras se acercaba al sofá con uno de los potes de helado y pequeñas cucharas.
59Me dirigí a la estación de tren, ingresé y me mezclé entre el tumulto de personas que estaban con las mismas caras cansadas igual que la mía mientras esperábamos a que dicho transporte llegue.
156Mara, mi querida, y de labios deliciosos, Mara.
60Cuando la abrí estaba Dani, ahí, parado con una gran sonrisa y unas bolsas en las manos.
157—Que se ha decidido. No más misterios, Mara. Él mismo lo ha dicho. No más desapariciones. Es extraño, pero es bueno ¿no lo crees? —dijo Davy— ¿Mara? ¿En qué piensas?
61—Sí, supongo, pero luego tengo que continuar trabajando.
158—Al final, intentó besarme, pero no estaba lista para eso…
62—Pues no lo sé. —Respondí mientras tomaba extasiada cada cucharada de sopa.
159¿Cómo llegaste? Espero que estés bien, descansando del viaje.
63Me besó el cuello. Su nariz helada hizo que se me erizara la piel.
160—No —dije, y me sentí muy culpable con ello.
64Con una sonrisa en el rostro me dirigí hacia el baño para bañarme.
161Seguían pasando los días, y aunque a veces mi cabeza se distraía con David, Chris, Davy y el trabajo, al llegar la noche, antes de cerrar los ojos, ahí estaba Jesús, con su sonrisa peculiar, que se iba borrando cada vez un poco más.
65Yo me reí.
162—¿Dónde estás Jesús? y qué pasó con el negoci…
66—Yo me adapto, ya lo sabes.
163Me acosté sobre mi cama y dejé el teléfono al costado de mi almohada, con la esperanza de que me volviera a llamar, pero no fue así. Lo esperé con los ojos humedecidos hasta que se me cerraron por completo, dejando caer una lágrima entre la realidad y...
67—Estas lecturas no son tan interesantes como seguramente el chiquillo que te tiene así.
164Le envié un mensaje.
68Recibido. (7)
165—No, no estoy en Milán, dije. ¿Estás bien?
69Recibido. (9)
166Una tarde, mientras terminaba un proyecto en casa, alguien llamó al timbre. No esperaba a nadie, y al abrir la puerta, sentí que el tiempo se detenía. Ahí estaba David, otra vez, con su sonrisa inconfundible y un ramo de flores en la mano.
70Me dio un beso enorme, fuerte y muy intenso. se alistó y se fue.
167—Es por la pérdida de un amigo —dije finalmente, evitando entrar en detalles.
71Luego de que ya habían pasado poco menos de dos meses decidimos ir a un parque tan grande que parecía un bosque. Tenía dos o tres lagos, grandes también, había patos, conejos, aves de todo tipo y casi ninguna persona.
168Chris se rió y le dio una palmada en el hombro.
72—¿La sirena del bar? já, já, já… vaya ocurrencia la tuya.
169Cada visita era un bálsamo para el alma. David no solo me traía regalos; traía historias, risas y esa calidez que había aprendido a asociar con él. Paseábamos por la ciudad, descubríamos nuevos restaurantes y hablábamos durante horas. No podía negar q...
73Después me llevó a mi casa, nos despedimos y me metí a mi edificio.
170Decidimos recibir el año nuevo juntos en una casa de campo que alquilamos con Chris, Davy y unos amigos más. Cuando sonaron las doce campanas de la iglesia más cercana, todos nos abrazamos, y luego David me jaló hacia un lado y me absorbió con su mira...
74Rara vez nos quedamos a dormir juntos, solo cuando estábamos muy cansados, pero, personalmente, trataba de irme de su piso o de despertarlo para que se vaya de la mía.
171Yo solo suspiré y él me abrazó muy muy fuerte. En ese momento llegó Davy con un par de copas de champagne para realizar el brindis, y sin decirnos más palabras, nos incorporamos nuevamente al grupo.
75Y nos reímos juntos.
172Ambos sonreímos.
76—Mañana trabajo.
173Yo suspiré, mi corazón latía muy fuerte y sentía una pequeña electricidad en mis mejillas, pero era el momento de sacarlo todo.
77—Claro, estamos hablando.
174Levanté la mirada. Ambos teníamos los ojos vidriosos, pero no estaban tristes. Era una ilusión, de esas pocas que ahora existen, que invadía nuestros cuerpos.
78¿Enamorarse? Qué cabecita la suya. (1)
175Yo sonreí. (4)
79Lo abracé y se calló. Se quedó quieto, realmente inmobil.
176Aquella mañana, antes de irse, me propuso mudarnos juntos. La empresa para la que él trabajaba tiene una sucursal en Madrid, y ya les había planteado la idea de irse a trabajar allá, era lo más lejos que podía llegar manteniendo su estatus laboral. Me...
80Sonreí una vez más, y luego recordé que debía correr, se me había hecho muy tarde.
177Desde que llegué, los días habían sido intensos; entre adaptarme al nuevo ritmo, decorar el pequeño pero acogedor piso que había alquilado en Malasaña y organizar mi trabajo, apenas había tenido tiempo de respirar.
81Recibido. (13)
178Mis días estaban ocupados, pero las noches se sentían largas. Había algo diferente en esta espera, una especie de emoción nerviosa que nunca antes había sentido. Algunas veces me preguntaba si todo esto era real, si de verdad estábamos en ese momento ...
82No respondí. Respiré muy profundo, mi emoción se estaba convirtiendo en molestia.
179Aunque me hacían reír mucho, sus palabras solo lograban que mi corazón latiera más rápido. Esto era real, ¿verdad? Después de todo lo que habíamos pasado, de los años de incertidumbre y de esos encuentros breves pero significativos, ahora estábamos aq...
83Recibido. (16)
180Al fin, después de tantas llamadas, mensajes interminables y suspiros a medianoche, al fin David iba a estar aquí. Había sentido que durante mucho tiempo algo me faltaba, una pieza que completara todo lo que había construido desde mi llegada a Madrid....
84—Necesitabas un golpe en el brazo y la invitación a un bar para decirmelo.
181Me quité la pijama, recogí mi cabello en lo alto de la cabeza y me sumergí en la bañera. El agua tibia me envolvía, relajando cada parte de mi cuerpo. Estiré las piernas, cerré los ojos y dejé que la calma me abrazara. Amaba esa sensación, quizás incl...
85—Estaba en un parque, caminando, y tú estabas en una banqueta. Te soñé sonriendo. Quise hablarte pero no podía, no sé por qué. Pero, ¡mierda!, dije, qué bien te ves sonriendo. Cuando me desperté me pregunté: En qué andará. Y mira cómo es la vida, sema...
182El reloj de la sala indicaba que era hora de partir. Agarré el bolso que había dejado sobre la mesa del comedor y cogí las llaves que colgaban junto a la puerta. Justo cuando estaba a punto de salir, me toqué los bolsillos y me di cuenta de que había ...
86—Puedo caminar contigo, eso sí, mis horas nocturnas cuestan más, pero hay promociones para clientes VIP.
183La ayudé a pasar y luego le indiqué la vía donde debía esperar su tren. En ese momento, escuché que el mío se marchaba. Había perdido el tren, pero no me importaba. Podía esperar al siguiente.
87—Já, já, já. Sí, claro. —Respondí con un tono sarcástico.
184El vagón estaba lleno, como siempre, de rostros desconocidos, unos absortos en sus teléfonos, otros leyendo periódicos o simplemente mirando por la ventana. Me acomodé cerca de una de las puertas, sujetando mi bolso, mientras dejaba caer mi cabeza un ...
88—Tengo el coche aparcado cerca de aquí. —Dijo él.
185Traté de respirar, pero el aire estaba cargado de polvo y cenizas. La gente corría y gritaba, pero sus voces sonaban lejanas, como si estuvieran al otro lado de una pared. Luché por mantener los ojos abiertos, pero cada vez me costaba más.
89Sacó también una bolsa grande y roja. Era el snack.
186*****
90Había una puerta marrón frente a mí, me detuve y él se adelantó un poco, sacó la llave y me invitó a ingresar.
187Me quedé helado. Era imposible no conectar las piezas. Mara tomaba trenes. Mara siempre me respondía las llamadas, incluso con un mensaje. Mi mente se nubló, y en ese instante el teléfono vibró de nuevo. Eran mensajes de mis padres y amigos, todos esc...
91Chocó su copa con la mía y se la bebió. Bebió todo el vino en una sola toma.
188La cabeza me daba vueltas. Mis manos temblaban al mirar la hora. Las once de la mañana. Mara debía haber llegado a su oficina hace horas. Intenté llamarla una y otra vez mientras el taxi avanzaba entre el tráfico, pero cada llamada terminaba igual: ti...
92Cuando lo oí decir eso me imaginé lo peor, estaba tan angustiada, tenía miedo de que complete la frase con algo catastrófico.
189Mis labios se movieron para responder, pero no salió sonido alguno. Me dieron una dirección y colgué. El viaje hasta allí fue un borrón, apenas recuerdo haber respirado. Cuando llegué, un paramédico me guió hacia una sala fría, donde había varias cami...
93—Bailame. —Dijo.
190No hubo velorio. Solo una pequeña misa antes de que enviaran su cuerpo de vuelta a casa. Durante la ceremonia, me quedé al fondo de la iglesia, con la mirada fija en el suelo. Sentía que una parte de mí se había ido con ella, y quizás era cierto.
94—Qué brusco eres. —le dije, mirándolo con los ojos entre cerrados.
191Y en ese momento, supe que debía quedarme. Me podrían repetir una y mil veces que Mara se había ido, pero sus pasos, su aroma y su manías, su esencia estaba impregnada en aquel piso, en aquella ciudad y su amo
95Él reconoció de inmediato ese gesto en mi cara.
192la solidaridad y la esperanza. Nunca os olvidaremos.
96Me apuré a arreglarme el cabello, con lo ilógico que parezca, para dormir.
193Al "David" de mi vida. (pt. 1)
97—Sigues ahí parada, ¿pasa algo?
194Al "David" de mi vida. (pt. 2)
