Si la historia de amor que cuenta Marina fuese cierta, el destino de Nacho cambiaría por completo. Quién se atrevería a confiar en una anciana enferma que olvidó todo a propósito, para recordar únicamente lo que importaba.
Sólo un niño desesperado aceptaría creer. Pero a Marina no le queda tiempo y el final no parece llegar nunca. Sonia se lo advirtió, Juan Basanta no existió y si lo hizo nunca conoció a su madre. Y sin embargo, ¿por qué contar algo para lo que no existe desenlace?
Nacho ha decidido esperar, sabe que Marina podría salvarle la vida.