
Length5h 57m
About this audiobook
La casa de los tucanes pretende reivindicar los espacios de la memoria en un país donde las masacres se han convertido en la forma más extrema de degradación de la violencia y en una herramienta de desprecio de los victimarios por la población civil. En Pueblo Triste, que podría ser cualquier pueblo colombiano, vive Angustias, una mujer perdida por los laberintos del Alzhéimer, que, al mismo tiempo, dialoga en silencio —a través de los fantasmas que pueblan su cabeza— con las heridas de los vecinos, seres que durante tres lustros han vivido suspendidos entre la vida, la culpa, la vejez y la muerte. Ese diálogo permite recrear, con la intervención de Carmen (una joven que llega al pueblo en busca de respuestas tras la pérdida de su madre y que se instala en la casa de los tucanes para cuidar la desmemoria de la dueña), la historia de una tierra devastada en la que cada uno de los actores sentirá una vergüenza que por mucho tiempo no ha querido enfrentar, y que traerá consecuencias imprevisibles al dejar al descubierto secretos silenciados por el miedo, el asedio y el terror.La casa de los tucanes es una novela coral que pretende ser un memorial de agravios donde las "no víctimas" han de recordar lo vivido por aquellos que durante décadas han poblado los cementerios colombianos, porque lo no vivido por ellas les será trasmitido a través de la palabra, que es el único medio de reconstrucción de la dignidad.
Audiobook details
GenreGeneral Fiction, Literary Classics
Length5 hrs 57 mins
Narrated byListen with 1,000+ voices
FormateBook with Audio
Publish dateJul 22, 2025
LanguageSpanish
Table of contents
1s e n a c u t
2Y lo único que queda, son los tucanes
3El Corazón de la señora Angustias
4La pesadilla
5De la cazuela bajaban columnas de agua hasta perderse en un
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6Cuando en el fogón apareció una llama de mil cabezas, la
7Agazapada como un animalillo asustado debajo de la teja corroída
8Adiós a Mnemósine
91999 El día había transcurrido con relativa calma hasta
10Apoyando el bastón en el suelo se dobló por la mitad para
11La llegada a Puerto Triste
122005 No hacía mucho que, dominada por la pesadum-
13Carmen, a pesar de que ese hombre la intimidaba, no pudo
14Carmen, con la lengua afuera, alcanzó en ese momento la
15Más bien vamos, que ahí mismito esta Puerto Triste.
16La casa de los tucanes
17Mario Benedetti, Ese gran simulacro
18Carmen escuchó el rechinar de los goznes de una puerta. Al girarse
19A pesar de que el corredor estaba enfangado de tierra y de
20Sodoma y Gomorra
21Augusto, viejo César, el vecino de butaca, viejo el conductor, el
22—No me hable de sufrimientos, Mauricio, que estas calles
23Escobar R. – 3/8/90”, “Glorita Martínez T. – 3/8/90”. Cada vez
24Miguel Hernández, A mi hijo
25En el atrio, detrás del ataúd, esperaba una pareja de ancianos. Pa-
26cruzó la verja del cementerio.
27“Angustias, soy yo, Vicenta, ¿te acordás de mí?” —le dijo
28mirándola, a lo lejos, cómo cruzaba la reja del cementerio del brazo
29¡Uy!, Emiliano, por fin ¿dónde te habías metido?”.
301990 Cinco fueron las campanadas que Angustias le
31Clemencia se soltó alarmada del brazo de Angustias. No le
32La danza de la gallina
332005 La gallina revoloteaba nerviosa de un extremo a
34cansada de empollar el único huevo que había puesto en las dos
35y porque, además, a Angustias no le faltaba mucho para levantarse
36A paso ligero se dirigió hasta el poyo. Necesitaba quitarse
37cuando la gallina se apoltronaba en ella para empollar parecía de
38Carmen no tuvo tiempo de lavarse las manos. Atravesó la
39De regreso a la Pachamama
401990 Un canto lastimero sacudió las hojas de los árboles
41Pero Sandrita de un salto se sienta en un taburete medio destartalado
42pasito. ¡Porque fue pasito, primo!, no venga ahora con el cuento
43regaño esa vez, porque caramelió al Sebas con ese mantecado de las
44Usté es muy vivo, primo, pa que hablamos pendejadas, y por eso
45que no explotara debajo de la tierra mojada, porque él era capaz
461990 Cuando hace un rato te tiraron bocabajo no sabías
47cuanto tiempo había pasado desde que saliste de la
48Una explosión sacudió el mismo corazón de la plaza. Abriste
49Hágase de cuenta, Sandrita, hágase de cuenta. Será como
50Cuando el corazón deja de rebotar dentro de su pecho, se